Este proyecto se presenta como resultado de una investigación de carácter histórico-arquitectónico-simbólico producto de la llegada del sistema ferroviario al Paraguay específicamente a la ciudad de Pirayú. Lo cual significó un gran paso en cuanto a desarrollo científico, tecnológico y económico se refiere, implicando un cambio en el ritmo de vida de la población. Se considera al sitio de la estación como respuesta de requerimientos de un sistema, el ferroviario, dado dentro de un contexto determinado, manejando lenguajes y significados particulares del momento histórico de su implantación y esplendor. Así mismo, se la considera actualmente como poseedora de una carga simbólica y una dimensión identitaria fundamentales para la colectividad a pesar de su estado de abandono. Se parte de dos tipos de estudios, dentro de un enfoque contemporáneo, fenomenológico, no limitándose a factores objetivos, sino lo concerniente a la subjetividad. Por un lado el estudio diacrónico, evolución a través del tiempo, para la comprensión de la morfología de la ciudad y el sistema ferroviario insertado en la misma. Por otro lado el sincrónico, el cual conlleva a visualizar el actual contexto con sus significados, lenguajes, experiencias y necesidades. Se pretende, por tanto, una intervención en el lugar, pero no como evocación nostálgica de lo que ya fue, sino dentro del marco actual. Esto es, partiendo de las necesidades de hoy y, en consecuencia, haciendo de él un elemento activo en la vida de la ciudad, como un “lugar” para el encuentro, un “lugar” para el conocimiento, un “lugar” para la creación. Implicando esto, el entendimiento de que la recuperación del valor testimonial y de lugar de experiencia para la colectividad de la Estación de Pirayú no pretende darse “fuera de la historia”, conservándola intacta como pieza museística, sino insertándola en el renovado panorama del devenir contemporáneo”.
Desde 1854, con el gobierno de don Carlos A. López, el ferrocarril se identificó con los planes de crecimiento del Paraguay. El 26 de mayo de 1864 se habilita el tramo a Pirayú, trayendo para la ciudad un gran desarrollo socio económico y un cambio en el ritmo de vida.
Se parte, por un lado, del carácter patrimonial y los valores intrínsecos del sitio, considerando especialmente que la llegada del sistema ferroviario favorece el registro de ese momento histórico en el lugar, transformando el espacio, generando ciudad en la ciudad y nuevas sensaciones en los habitantes. Por ello se considera pertinente encauzar el presente trabajo “...hacia una política encaminada a atribuir al patrimonio cultural y natural una función en la vida colectiva y a integrar la protección de ese patrimonio en los programas de planificación general” (CONVENCION SOBRE LA PROTECCION DEL PATRIMONIO MUNDIAL CULTURAL Y NATURAL DE LA UNESCO 1972).
Por otro lado, se adopta el enfoque fenomenológico en lo que atañe a la percepción, que nos alienta a experimentar la arquitectura caminando a través de ella, sintiéndola. Se trata de una cuestión de “mirar”, que implica poner en juego el deseo, de modo que lo expresado esté más allá de la visión empírica. por detrás del ojo físico. Esto no implica, desde luego, una percepción de la arquitectura desde el punto de vista de un sujeto universal abstracto, sino desde la subjetividad del individuo situado en su aquí y ahora, según la lección impartida por Heidegger en su Ser y tiempo. No suponiéndolo como un sujeto sustraído a la circunstancia histórica que ha configurado y configura su subjetividad, sino considerando que nuestro mundo de valores, de ideales, de prácticas, de creencias, de culturas, que nos lleva a ser lo que somos, nos lleva también a habitar como habitamos y a sentir y experimentar el edificio y el espacio como lo experimentamos y sentimos. Por lo que las subjetividades concretas no pueden ser obviadas a la hora de considerar la experiencia de la obra arquitectónica.
Se trata, por lo tanto, de recuperar la idea de lugar, generador de emociones, foco de acontecimientos, teniendo presente su condición de multiplicidad. Es decir, el gran potencial que posee el sitio dentro de su contexto, de alcance social, cultural y económico, y su relevancia dentro de la experiencia vital de la colectividad, en especial como presencia generadora de identidad y sensación subjetiva de pertenencia a una historia y a una tradición de las cuales fue y es teatro o escenario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario