La ciudadApariencias y manifestaciones

A la pregunta de cómo es la ciudad de Pirayú, la respuesta dice: -“Pirayú es una ciudad tranquila y silenciosa”, lo cual es confirmado al divisar el medio, donde se observa la materialización de una condición ambiental predominante que corresponde a épocas pasadas, lo que, junto con la escasa renovación sucedida a través de los tiempos, ha contribuido al mantenimiento del patrimonio cultural heredado.
Se la puede definir contraponiéndola al concepto de ciudad metropolitana, que implica rapidez, innovación y racionalidad, es decir, definiéndola como una ciudad donde el paso del tiempo ha transcurrido muy lentamente, donde la repetición se constituye en la principal característica morfológica y donde la emotividad se establece por medio de las interrelaciones, tanto de la colectividad como de la individualidad, con su medio ambiente.
Dichas condiciones han llevado a una conformación urbana coherente, donde el hombre se encuentra estrechamente relacionado con su ciudad a través del paisaje natural, los espacios abiertos, las galerías, las calles, los patios, los que han contribuido a caracterizar la imagen y constituyen el sustento propio de la identidad de la ciudad de Pirayú.
Elementos identitarios de la ciudadLa Iglesia
Este elemento representa el punto fundacional de la ciudad. Sede del culto religioso, donde es venerada la Virgen del Rosario, se constituye en el lugar por excelencia, a pesar de haber sufrido algunas modificaciones, pues representa la identidad de la colectividad, por constituirse en el punto de partida del darse histórico de la ciudad, donde aún se mantienen vigentes las interrelaciones sociales, relacionadas con el espíritu comunitario fusionado con el espíritu religioso, iniciadas por los primeros habitantes.
El lugar se encuentra constituido por el edificio de la iglesia, de gran valor arquitectónico, que data del siglo XVIII, insertado dentro de un espacio abierto pero introvertido. Abierto, por tratarse de un amplio espacio libre y de abundante vegetación; e introvertido, porque actualmente se encuentra cerrado a su contexto, mediante un elemento físico, el cual hace de limitador de las visualidades y de las vivencias. Se observa una cierta disipación de cualquier tipo de interrelación de la colectividad en sus cotidianeidades, limitándose las interrelaciones a los días de celebración litúrgica y a los días de festejos patronales. Es preciso tener en cuenta que se trataba de un espacio abierto a su entorno, en constante relación con el mismo, de un escenario para los dinamismos sociales característicos de los espacios comunitarios.
La Estación de Ferrocarril
Como parte integrante del patrimonio histórico, la Estación representa un elemento identitario de la ciudad, por encontrarse fundada en las costumbres de las diferentes generaciones que la aprehendieron como lugar con su carga histórica y simbólica- y que además están asociadas al paisaje montado por la Estación de Pirayú y su entorno.
Dicha Estación actualmente se encuentra en desuso; por lo tanto, ha dejado de ser parte integrante de las vivencias y dinamismos de la población, pasando a ser un elemento más dentro de la configuración urbana, bajo las condicionantes del abandono, llena de silencios y olvidos, consecuencias propias de su estructura ontologica -como diría Walter Benjamin- caracterizada mediante la recepción distraída de la Estación, por la cual se la considera elemento indiferente, representando un hábito más en la ciudad: el de pasar frente al ella casi sin verla, sin establecer en ella una atención concentrada.
Sin embargo, por más que no se den en ella las interrelaciones y vivencias de la colectividad, el valor de dicha Estación se encuentra -muy pasivamente- en la mente de las personas habitantes de la ciudad, porque se sienten identificadas con su estación, porque la hacen parte de su cultura, siendo uno de los principales elementos por los cuales caracterizan a su ciudad.
Espacios abiertos

Las actividades urbanas en el exterior, fuera de los edificios, en los espacios abiertos, son algo muy característico en la ciudad, dado fundamentalmente por la “cultura del afuera” llevada a la práctica.
Entre los espacios abiertos se encuentra uno muy particular. Se trata de la plaza Gral. José E. Díaz, escenario de acontecimientos, donde las interrelaciones sociales se dan mediante los encuentros, los paseos, así como también mediante las ferias y desfiles estudiantiles en los días de recordaciones, como por ejemplo cada 22 de septiembre, cuando se conmemora la batalla de Curupayty y a su héroe, el Gral. Díaz, nacido en Pirayú.
Ubicado estratégicamente, conforma, junto con el espacio de la escuela Gral. Díaz, un amplio espacio libre. Teniendo en cuenta la configuración lineal en los comienzos de la formación de la ciudad, a partir de los dos núcleos urbanos -la iglesia y la estación- cuyo crecimiento se dio tendiendo a una unión. Dicho espacio libre, hoy se constituye en el punto neutral, como mediador entre dos energías del devenir de la ciudad: por un lado, el espíritu religioso, por otro lado, el espíritu del desarrollo económico.
La plaza como espacio público se constituye en el punto convergente de los dinamismos, a pesar de no contar con un diseño y unos equipamientos adecuados que posibiliten una mayor apropiación del lugar.
Otro elemento actual configurador de las actividades urbanas cotidianas son las calles, espacios abiertos por excelencia, definidores de la formalidad de la ciudad, canalizadores de los movimientos y dinamismos.
Las de acceso a la ciudad se constituyen en los principales epicentros del desarrollo de las actividades comerciales, así como también en los principales escenarios en la expansión de la ciudad. Las más características son las calles tierra, arboladas y cubiertas de un manto verde, particularidades que hacen retener la idea de un ambiente rural, espacios abiertos que van adquiriendo diferentes roles, tales como lugar de reunión de los amigos, como espacio provisional para el juego, etc., tratándose de un espacio anexo a la vivienda, es decir, de una especie de extensión de la misma.
Conjuntos urbanos

Como un componente más del patrimonio de la ciudad encontramos el mismo tejido urbano, y, en él, los tipos arquitectónicos, que expresan formas de vida social. Tipos arquitectónicos constituidos por adobe o ladrillos, techos a dos aguas y galerías paralelas con pilares de sección circular. Así como también los de tipología de fachada historicista, significando esto la eliminación del techo a dos aguas, lo que representó simplemente una adición de elementos ornamentales en el exterior, ya que las tradicionales galerías en el interior y los sistemas constructivos se mantuvieron invariables.
Las tiras de viviendas con galerías frontales y posteriores reflejan no solamente el modo de vida de la individualidad, manifestado en la forma de uso de la arquitectura, sino también los modos de vida relacionados con la vida urbana: pues el modo perimetral de ocupación del sitio generador a la vez de “corazones de manzanas”*1-, la relación del edificio con la calle en la secuencia público, semi privado -especializado por la galería-, y privado, la conformación misma del tejido urbano, se constituyen en contenedores y formadores de la vida social*2.
Dichas tipologías son encontradas en las zonas de los primeros asentamientos. Sobresaliendo las que se encuentran en las cercanías de la Estación, donde cada unidad se relaciona con el todo, dando como resultado una unidad morfológica y espacial particulares mantenidas hasta hoy en día, constituyéndose en áreas pintorescas de gran valor de conjunto.
1.Denominación referida al espacio libre resultante de la unión de todos los espacios libres de las viviendas, concentrándose en el centro de la manzana o cuadra.
2.“La galería juega un papel sustancial en la arquitectura de la región dando respuesta a tres ordenes de problemas. Uno de carácter funcional al conformar la sucesión de galería la calle cubierta que protege al peatón de los rigores climáticos del sol y de la lluvia. La segunda de carácter tecnológico que evita que el agua de las lluvias torrenciales desmorone o deteriore los paramentos de adobe o estaqueo. Finalmente la función primordial es la de orden social porque la galería es el lugar de encuentros y reunión de la comunidad. Es la proyección de cada casa, el sitio de la tertulia o inclusive el lugar donde se cuelgan las hamacas para descansar. Más aún, es el espacio privado que se cede al público y en la respetuosa integración de galerías individuales, que prolongan en dimensión y altura la de los vecinos, aparece nítida la noción de la ciudad como estructura unitaria donde cada parte corresponde a un todo” Arq. Ramón Gutiérrez.
La ciudad de Pirayu actual y potencial
La ciudad de Pirayú se encuentra en una situación geográfica privilegiada. No sólo se constituye en un lugar poseedor de un patrimonio cultural y social heredado, cargado de historias y tradiciones específicas de una ciudad en particular, sino que además posee otros elementos y puntos que, siendo parte de su territorio, se constituyen en atractivos de la ciudad.
A nueve kilómetros de la ciudad se encuentra un punto de atractivo turístico con una gran carga histórica representativa a nivel nacional. Se trata del Campamento Cerro León, hoy convertido en Museo de Historia Nacional, ubicado en una compañía de Pirayú. Fue construido por mandato del Mcal. López como lugar para la instrucción de más de 25000 soldados y principal cuartel durante la guerra contra la Triple Alianza.
Otro elemento de interés se refiere al hecho de que Pirayú hace parte del gran número de poblados artesanales del país, riqueza cultural y actividad, por la cual, se sustentan la mayoría de las familias pirayuenses*1. La producción de la artesanía se extiende por todo su territorio, desarrollándose 3 rubros principales: el tejido a mano de hamacas con hilos de algodón, siendo éste la base en la producción artesanal, complementándose con el tejido de ñandutí con hilo rústico y el crochet. El 90% de la mujeres habitantes de la ciudad son artesanas, quienes actualmente conformaron una asociación para la promoción de sus productos mediante exposiciones dentro y fuera de la ciudad, siendo conscientes de que uniendo los espíritus y las fuerzas es posible lograr mejores resultados, siendo la expresión de una de ellas: “Oñondivepa ñamba'apo, porque ivaratove osê la hilo ha rokonsegive la trabajo”*2
También es importante la consideración del sitio de implantación, pues se trata de una ciudad insertada dentro de un extenso valle limitado por cerros, cruzado por arroyos, es decir, en un medio con peculiaridades naturales que representan potencialidades para la ciudad. Actualmente existen puntos de atracción turística que constituyen en actividades relacionadas con el turismo de estancia, turismo de eco aventura y balnearios, actividades explotadas por particulares, pero que hacen parte de los atractivos de Pirayú. Los cuales podrían ser mejor aprovechados conjugándolos y haciéndolos parte de una posible ruta turística desarrollada en la ciudad.
1-La artesanía en Pirayú se viene desarrollando desde hace muchos años atrás. El desarrollo de dicha actividad se vio limitado por la falta de una estructura vial que conectara, sin tropiezos, la ciudad con el resto del país. Lo cual posibilitó la necesidad de contar con intermediarios para la comercialización de los productos. “La producción en su mayor parte es adquirida por comerciantes de Itaguá, que la exhiben en coloridos escaparates sobre la ruta II”. Diario Hoy, Viernes 18 de julio de 1980. Pág. 6. Lo que actualmente se va superando por el nuevo asfaltado con que cuenta el acceso principal a la ciudad, lo que posibilita el mayor ingreso de personas interesadas en la compra de los productos artesanales.
2-”Trabajamos unidas, porque los materiales salen más barato y conseguimos más trabajo”.
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