lunes, 10 de agosto de 2009

el sitio

El lugar de la Estación de Pirayu
La Estación de Pirayú , así como las demás estaciones -lugares de tránsito-, presumiblemente representó un no lugar en un determinado momento histórico, teniendo en cuenta la definición de no lugar ofrecida por Augé*1, pero no de manera absoluta. Se asume el hecho de que la implantación física de la estación, a pesar de responder a medidas estandarizadas, pautas marcadas por “el sistema ferroviario” -importadas de Europa-, se insertó en una tradición arquitectónica específica paraguaya, constituyéndose en una adaptación al contexto cultural y natural. Desarrolló su propia tecnología, con materiales propios del lugar, incorporando peculiaridades locales, que hacen al paisaje urbano, a la memoria de la cultura y a la identidad tanto de la colectividad como la del individuo.
Pero independientemente de que haya sido o no un no lugar en sus inicios, ha devenido lugar porque se ha cargado de significación, de contenido simbólico, a lo largo de la historia, porque se ha enraizado en la tradición de las generaciones que han estado asociados con el paisaje proporcionado por Estación de Pirayú.
Se adaptó, por lo tanto, al contexto natural y cultural, a lo específicamente propio de un determinado punto en el espacio (Paraguay-Pirayú), en un determinado momento de la historia (fines del siglo XIX).
Como parte integrante del patrimonio histórico, y como generadora de un nuevo núcleo urbano, la Estación representa claramente el “elemento” fundacional en la ciudad, como autora de un nuevo espacio antropológico, como parte sustancial de la identidad de la comunidad local. Considerándola fuera de sus características físicas, viéndola desde el punto de vista de la subjetividad, de lo que fue hace más de cien años y de lo que es ahora, ha cambiado como lugar; como sitio, prácticamente no, ya que mantiene en lo esencial las mismas características físicas fuera del natural desgaste del tiempo. Pero como lugar se transforma, como lugar es acontecimiento.
La estación posee aún algo en común con el no lugar de Augé, considerando su condición de abandono, pero está dotada de capacidades para ser plenamente un lugar, ya que la idea de lugar por “excelencia”, la de un espacio para el cruce de los itinerarios individuales, se encuentra en la mente de las personas que habitan la ciudad, que se sienten identificadas con la estación y la hacen parte de su cultura. Siendo uno de los elementos por los cuales caracterizan a la ciudad de Pirayú.
1.Marc Augé, en su libro Los “no lugares”. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad, introduce la noción de no lugar por oposición al concepto de lugar, que toma del antropólogo Marcel Mauss y de toda una tradición etnológica que vincula la idea de lugar con la de una cultura determinada localizada en el tiempo y el espacio, es decir, lo que concibe el lugar como constituido por el punto de intersección de las coordenadas espacio-temporales donde se desarrolla una sociedad particular.El lugar, propiamente dicho, es el etnológico, es decir, el lugar que ocupan los nativos, en el cual ellos nacen, viven, se relacionan, lugar que posee determinados puntos significativos donde se desarrollan costumbres particulares, etc. En fin, todo lo que se relaciona fundamentalmente con su identidad, tanto la identidad colectiva como la individual. Por lo que representa una geografía no puramente física, sino también histórica, social, económica, política, religiosa.
Lugar de acontecimiento
La Estación de Pirayú, en su faceta de espacio antropológico, de lugar, se presenta hoy con un ntenso dinamismo interno, como una realidad que va transformándose permanentemente, y con ella la percepción, la experiencia y la vivencia del espacio arquitectónico por parte de la subjetividad, a lo largo de su existencia.
La obra arquitectónica, cada vez vivida de manera diferente e inédita, se constituye en un elemento que se presenta, contrariamente a su estabilidad aparencial, como una realidad dinámica, como una realidad en constante movimiento, características que nos permiten hablar del lugar como acontecimiento.
Se entiende, por lo tanto, la noción de acontecimiento, en el sentido deleuziano, como aquel devenir incesante e inestable que no se fija en un punto consolidado, como una estructura estática, y está constituido por extensiones de partes que conforman un todo, partes con cualidades que caracterizan vibraciones, intensidades emergentes, capaces de generar significación en la subjetividad del sujeto, quien atrapa y retiene lo que más le atrae.
Por lo tanto, la Estación de Pirayú se constituye en lugar de acontecimientos, porque ha estado deviniendo en la subjetividad de la colectividad y a su vez en la de cada individuo a lo largo de su existencia. En sus inicios fue el escenario de las actividades que generaron un gran cambio en la economía y en la sociedad, un elemento vinculador con el resto de la ciudades, un componente generador de un nuevo núcleo urbano. Hoy se la tiene como un punto motivador de la nostalgia, como parte de la memoria histórica, de los recuerdos y de las vivencias de las anteriores generaciones, de los recuerdos y de las vivencias de la propia infancia, etc., abandonado su uso original y utilizada eventualmente como escenario efímero y casual de juegos y de encuentros.
Pero también se la ve como un elemento con capacidades y potencialidades de generar nuevos acontecimientos, con la capacidad de devenir un espacio con nuevos dinamismos, un lugar que, de alguna manera, reactive socialmente la ciudad, como punto de encuentros, como punto de confluencia de los flujos de energías de la ciudad, como punto para la trascendencia, para el acercamiento, para la permanencia. Lugar para dar lugar a nuevas subjetividades que corresponderán a un nuevo acontecer de la Estación.
Peculiaridades
A pesar de su manifestación actual, como sitio de soledad y silencio, encontramos en ella condiciones de lugar: concreción, carga simbólica, cuestiones fenomenológicas propias, capacidades para las interrelaciones entre las cosas y entre ellas y la sociedad; en suma, un lugar que permanece en la atmósfera y que existe en la mente de las personas, generado a partir de la aprehensión de imágenes y sensaciones, de voluntades, de historia y de las capacidades físicas de lo existente.
Como concreción de sitio, en la interrelación con la ciudad, encontramos dos niveles; a gran escala, en cuanto se lo entienda como implantación dentro de la formalidad de la ciudad, y a una escala más puntual, refiriéndose al sitio en sí, con sus cualidades espaciales, cualidades propias de su definición formal, materialización, texturas, luces, colores, etc.
Dentro del esquema de la ciudad, se constituye en un amplio espacio libre, en un quiebre en la formalidad de la ciudad, pero estando contenida por la misma ciudad, un elemento generador de foco urbano y vinculador entre partes urbanas, un vacío antecesor del gran vacío correspondiente a lo extenso del valle.
El sitio, propiamente dicho, se caracteriza por el predominio de la horizontalidad y la excepcionalidad. Horizontalidad constituida por un amplio espacio verde, cubierto de césped, con algunas verticalidades vegetaciones- que no alteran el mencionado predominio horizontal, conuna topografía que simplemente diferencia el área de vías, por medio de leves desniveles, del resto del espacio libre. La excepcionalidad está representada por el edificio de la Estación, implantada en un área constituida por una tupida vegetación lo cual la hace resaltar más, haciendo contraste con sus características morfológicas, escala, formas, color, etc.
Una vez implantado el sistema ferroviario en la ciudad, se establecieron los primeros asentamientos en torno a la Estación, un entorno caracterizado por la agrupación contigua de viviendas, pertenecientes a los finales del siglo XIX y a los inicios del XX, las cuales acentúan el predominio horizontal del área, materializando los límites del sitio. Posteriormente se fueron dando otros asentamientos; se trata de edificaciones aisladas unas de otras, alternando espacios vacíos -los patios- entre las edificaciones. Por lo tanto, el entorno de la Estación se caracteriza por la variedad acontecida en el tiempo, por un lado el paisaje urbano más homogéneo y repetitivo, correspondiente al sector oeste, y por el otro lado, hacia el este, lo heterogéneo, donde se hallan edificaciones de alta calidad arquitectónica, media y baja, así como también áreas de verde intenso, refiriéndose ya al contacto directo correspondiente al área no urbanizada.

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