Orígenes de la ciudad
No existen datos precisos que refieran a los orígenes de formación de la ciudad, pero, según información dada por los ciudadanos, Pirayú nació como un humilde poblado, apoyado probablemente por la conformación geológica y el clima agradable del extenso valle, que fue concentrando en otros tiempos a parcialidades nativas que, por la acción doctrinaria de los frailes franciscanos, fueron conformándose como una población cuya concepción se dió en el marco de la religiosidad *1.
Según lo mencionado, Pirayú -así como tantas otras ciudades del Paraguay- nace junto con la religiosidad paraguaya, donde "...los religiosos buscaban la simbiosis perfecta para que los nativos adoptasen la nueva religión. Religiosidad popular que representó la metamorfosis de las costumbres y elementos naturales, religiosos, sociales del mundo guaraní y el católico”*2, lo cual conllevaría a la aprehensión de un lugar para el desarrollo de la nueva religiosidad, en torno al cual se iría -posteriormente- generando ciudad, ciudad que luego sería poblada en su mayoría por los españoles a finales del siglo XVI, tal vez “por tratarse de una geografía alejada de la frontera bélica”. *3
Se trataba, pues, de una capilla que fue nucleando un vecindario que con el correr del tiempo fue adquiriendo una estructura sólida, verificándose esto mediante una solicitud del año 1769, remitida Por Carlos Morphi, para que aquella conformación en torno a una iglesia pasara a la categoría de parroquia: “por contar ya con una iglesia vice parroquial, y con sus propias operaciones para mantener curas propios”*4, es decir, una comunidad con un sistema económico y social básico que la respaldara*5. Hecho constatado, según lo mencionado por Félix de Azara en la segunda mitad del siglo XVIII, que dice: “...Pirayú era parroquia rodeada por quince o veinte ranchos, con trescientas casas dependientes de su jurisdicción y más de dos mil habitantes”.
La iglesia de Pirayú, donde se venera a la Virgen del Rosario, data del año 1761, según informa una fecha grabada en el travesaño principal que sostiene el coro. Dicha escritura dice: “La Iglesia se concluyó en 1761”, aunque algunos interpretan que el año inscripto corresponde al de “1767”.
1.Según el arq. Ramón Gutiérrez en su libro Evolución urbanística y arquitectónica del Paraguay, Pirayú forma parte del grupo de poblados estructurados a partir de una capilla entre los años 1740-1773. Sin embargo, existen documentos encontrados en el Archivo Nacional de Asunción que datan del año 1704 donde ya se menciona el “valle de Pirayú”. Consultar en el Archivo Nacional de Asunción, sección Histórico 1704-76-5. Expediente sobre la necesidad de abrir un camino real entre Villarrica, Pirayú y esta ciudad.
2. Miró Ibars, Margarita. Descubrir lo intangible, jornada del MERCOSUR sobre patrimonio intangible. “Religiosidad paraguaya”. Pág. 117
3. Quevedo, Roberto; Cuevas, Antonio, “Pirayú y su padrón de 1779-1780”, La Crítica, sección: Historia, No. 20, Pág. 34. “Desde finales del S. XVI, los españoles empezaron a poblar el valle. Fueron dadas las primeras mercedes reales, por los gobernadores Martínez de Irala, Gonzalo de Mendoza(...) Sus principales pobladores fueron: Juan de Ortega, Francisco García de Acuña, y Juan de Roxas de Aranda y descendientes..”
4. Archivo Nacional de Asunción. Nueva encuadernación. Vol. 129, año 1769, f. 82 / 84. Expediente sobre erigirse en calidad de parroquias los vice-curatos de Capiata y Pirayú.
5. Según información del censo realizado en la ciudad de Pirayú 1779-1780, el valle de Pirayú contaba con 391 unidades de familia, compuestas por los padres, hijos y demás miembros, además de criados, esclavos y personas de servicio, variaban entre uno y cuarenta y tres “personas de familia”, las que conformaban 2656 habitantes. La cual constata que la principal actividad para la manutención de las familias fue la actividad agrícola familiar, la chacra.
Configuración de la ciudad.
Según la morfología de la ciudad, se puede constatar que la formación de Pirayú se debió a dos focos de crecimiento, en diferentes momentos históricos.
El primero -a partir de una conciencia religiosa- en torno al espacio consagrado para el culto a la divinidad, actividad realizada dentro de un sentido comunitario derivado de la cultura nativa. Dicho espacio se implanta en la ladera del cerro Ybytypanema, cercano al arroyo Potiy, por lo que la expansión de la ciudad se da mediante la apropiación del espacio circundante al lugar destinado al culto, representando esto los primeros asentamientos humanos y por ende las principales actividades básicas en la constitución de la ciudad, las cuales fueron extendiéndose posteriormente hacia lo abierto del valle, es decir en dirección Este.
El segundo foco de crecimiento se da con la llegada a la ciudad del sistema ferroviario en 1864, que parte del deseo de desarrollo para el país, siendo Pirayú partícipe directo en ese proceso de crecimiento, para lo cual fue necesario generar un espacio dentro de la ciudad, espacio implantado en ese entonces- en las afueras del centro cívico. La nueva actividad fue conformando un nuevo centro, pero con un nuevo carácter distinto al del ya existente, uno netamente comercial. Este nuevo centro fue extendiéndose en forma de cuadrícula regular en dirección Oeste, en torno a un eje, conectándose de esta manera el asentamiento existente y el generado en torno a la estación.
De esta forma, la ciudad de Pirayú está constituida por una morfología lineal rematada en ambos extremos por elementos generadores de ciudad, hacedores de sensaciones, iniciados en momentos históricos diferentes pero que, llegando a una misma temporalidad, se hicieron compatibles para la caracterización del lugar de lugares, lo que hace ser a la ciudad, “la ciudad de Pirayú.
El sistema ferroviario en la ciudad de Pirayu
La estación de Pirayú fue librada al servicio público el 26 de mayo de 1864. Respecto al hecho, el periódico El semanario en su edición No. 527, fechado el 28 del mismo mes y año, bajo el título de “Inauguración”, publica lo siguiente: “Como estaba anunciado, el jueves se inauguró la línea férrea que acaba de construirse desde la estación de Guasú Vira hasta la capilla de Pirayú, distante a 3 leguas de ésta y 14 de la capital. Partieron los primeros trenes hasta aquel punto. Estos pasos prueban bien alto el alto grado de prosperidad a que el gobierno lleva al pueblo paraguayo”*1
La dirección de las obras estuvo a cargo de Alonso Taylor, con la colaboración de Benigno Abesada, cuyas firmas constan en las razones de obras, así como también la de Elizardo Aquino, jefe militar y experto técnico constructor*2, encargado además de los trabajos en la preparación de las vías.
Posteriormente a la habilitación del tramo a Pirayú, seguían los trabajos en la construcción de la estación, según razones de obra que data del 1° de julio de 1864, “...se han trabajado para el alzado de la pieza de la torre ocho pies de alto, trece pulgadas de ancho y veinte y dos varas de largo, conteniendo cuya obra cinco arcos de ventanas(....), también los albañiles se han ocupado en picar quinientos ladrillos para dichos arcos”*3.
El 2 de agosto de 1864, se habilita el trayecto de rieles hasta Cerro León. Paralelamente a este hecho proseguían los trabajos en la estación de Pirayú. Trabajos que consistían en enladrillado de piezas y revocado*4 y trabajos que fueron extendiéndose hasta llegar al año 1865, donde se constatan otras intervenciones en la compostura del tejado, así como también la colocación de todas las hojas de los capiteles de las columnas*5, además del blanqueado de las paredes interiores y exteriores*6.
La guerra estaba en marcha y el ferrocarril cumpliría un papel decisivo dentro del campo de las comunicaciones, siendo este caso el de la estación de Pirayú, por hallarse en una situación estratégica, a poca distancia del Campamento Cerro León.
Recién en 1886 el gobierno compra los terrenos donde se encuentran asentadas las estaciones, siendo una de éstas la de Pirayú. Dicho terreno pertenecía a doña Josefina Concha, con un área de 16,612 metros cuadrados*7, y la suma pagada por el mismo fue de 8800 pesos fuertes*8.
1.Ultima hora Correo Semanal. Sábado 30 de mayo de 1965. Pág. 32-33
2.A.N.A. Volumen 2807, folios; 51 del 25 de diciembre de 1864, 123 y 112 del 11 de diciembre de 1864
3. A.N.A. Volumen 2795, folio 57 del 1 de julio de 1864.
4. A.N.A. Volumen 3078, folio 74, 1 de agosto de 1864.
5. A.N.A. Volumen 3195, s/n de folio del 10 de septiembre de 1865.
6. A.N.A. Volumen 2814, s/n de folio del 14 de octubre de 1865. Volumen 2815, s/n de folio del 26 de octubre de 1865.
8. ESL 385. F 410. Biblioteca Nacional. Libro de Cuentas. F.C.C.A.L.. Año 1886.
9. ESL 385. F 416m. Biblioteca Nacional. Año 1886.

Impacto socio-económico
El nuevo núcleo tuvo su origen respondiendo a una función movida por la implementación de un sistema de comunicación a nivel regional, dado en el Paraguay por el sistema ferroviario. A partir de dicha implementación se generó un nuevo carácter en la ciudad, desarrollándose en torno a la estación de ferrocarril actividades comerciales. Las cuales se definen por la localización inicial de ciertas actividades básicas, como ser pequeños negocios complementarios a la “nueva actividad”, que se fueron extendiendo y diversificándose con el correr del tiempo, actividades que trajeron consigo una población, hecho que aseguró nuevos asentamientos permanentes de habitantes cercanos a la estación, delimitando calles, delimitando veredas, es decir, definiendo espacios públicos y privados, lo que dio como resultado una relación morfológica armónica en el contexto.
Dichas actividades básicas fueron en aumento, representando un cambio de escala en la producción, estableciéndose en los alrededores de la estación de ferrocarril, centro de acopio de los productos provenientes de diferentes compañías de la ciudad de Pirayú y alrededores, significando para la ciudad un verdadero cambio económico y social y constituyendo, así mismo, un ritmo de vida más acelerado.
De tal modo que la llegada del tren representaba todo un acontecimiento, que generaba en la zona una gran vibración. Las campanadas en la estación, junto con el característico pitido del tren que anunciaba su llegada, hacía despertar varios tipos de emociones. Como, por ejemplo, la curiosidad, en quienes se acercaban al lugar a observar la llegada del tren como el gran pasatiempo, o la ansiedad de aquellas personas esperando la llegada o partida de algún familiar, además de la responsabilidad de aquellas personas trabajadoras, como, por ejemplo, las mujeres con el tradicional chipá Pirayú, rodeando alguna ventanilla, promocionando sus productos, es decir, un sin fin de personas se veían movilizadas en los diferentes roles que complementaban aquella nueva “actividad”. Se trataba, pues, de un nuevo lugar dentro de la ciudad, generador de nuevas energías, nuevas vivencias, lugar de encuentros, lugar de cruce de las energías concebidas.
Posteriormente a la desaparición de aquella función, generadora de un nuevo núcleo urbano, se produce una especie de estancamiento en el crecimiento de la ciudad. Tal vez esto se dio mucho antes de la desaparición del sistema ferroviario, por la competencia de otro medio de comunicación mucho más eficaz que el ferroviario -el transporte vía terrestre-, teniendo en cuenta que el ferrocarril no tuvo una renovación en cuanto a sistema tecnológico se refiere. Dicho estancamientoprodujo un marginamiento de los sistemas productivos del lugar*1. Consecuencias de esto fue la emigración de pobladores en busca de otros empleos y el despoblamiento de dicho centro, induciendo a su vaciamiento y deterioro posteriores. Se trató, pues, de la aparición de un nuevo centro, no sólo en el sentido morfológico de la ciudad sino también en el sentido de la congregación de los dinamismos y las energías de la comunidad. Dinamismos y energías que hasta hoy tienen vida, tal vez ya no vivida físicamente, pero que son elementos por los cuales el ciudadano pirayuense se siente identificado, elementos que se constituyen en punto de partida para una actual renovación del lugar.
1.Dicho marginamiento se sostuvo por mucho tiempo, aun con la presencia de otras vías de comunicación alternativas a la ferroviaria, refiriéndose al transporte por carretera, las cuales se encontraban en pésimas condiciones, hecho que dejaba a Pirayú, con relación a otras ciudades, en desventaja para la comercialización de sus productos.
Información muy interesante que aporta mucho, más de lo que lo hacen los que deberían hacerlo. Me gustaría, aunque ya sé que tu enfoque es hacia lo arquitectónico, que investigaras sobre la familia Texeira, particularmente sobre Joaquín Texeira y su esposa, Rosario Tarantino, habitantes de Pirayú. Ella, tenía una casa cerca de la Estación de Ferrocarril, que era sobre todo una ferretería. Su hija se llamaba Anunciación Texeiera Tarantino. Se trata de la familia de mi esposa, que estoy tratando de reunir más datos sobre esta rama familiar.
ResponderEliminarMi correo es: josemanulamas@gmail.com
Agradecería cualquier información y mensaje.
De nuevo te reitero las gracias por artículos como estos.